Documento sin título
 
   
BLOGS
 
Regresar Ir a blogs

¿Instinto de conservación?

Ing. Germán Urdaneta Hernández
1/3/2012 11:08:43 AM

Casi todas las especies animales, o al menos aquellas que consideramos superiores, tienen un especial cuidado en la tutela de sus cachorros. Sólo los libran a sus propios recursos cuando son autosuficientes para acometer con éxito las actividades que les son propias. Quienes dominan las ciencias biológicas llaman a esta conducta animal el "instinto de conservación de la especie."

La especie humana no es una excepción a esta ley natural. Incluso, se ocupa de un aspecto que a las demás especies no les es necesaria: La educación de la mente. Algunas de las profesiones que sirven a las necesidades humanas responden mejor que otras a este instinto. No hay médico que no haya hecho su internado al lado de colegas de mayor experiencia y luego deba medir sus capacidades, ya por sí mismo, en el servicio rural. Los odontólogos asisten a prácticas clínicas desde muy temprano en su carrera. Los abogados hacen un turno de judicatura antes de salir al ejercicio de su profesión.

Pero una vez que se ha egresado, el nuevo profesional de la ingeniería desconoce esta tendencia y se entrega al afán cotidiano de la lucha por la subsistencia y de su desarrollo personal. Con las contadas excepciones de aquellos que optan por el apostolado de la docencia, el contacto con las nuevas generaciones se reduce a la relación de tipo social con sus condiscípulos o al eventual contacto laboral con nuevos egresados, expresando siempre su convencimiento de que "antes éramos mejorcitos". Se niega, de manera egoísta, el beneficio de la experiencia y no se transmite a las directivas universitarias la realidad del mercado laboral, que si bien requiere de técnicos y científicos, también exige habilidades administrativas y apropiación de tecnologías.

La Ingeniería civil acusa una seria crisis en este aspecto. Nuestros retoños se ven privados, por esta actitud de un acendrado egoísmo, de la oportunidad de compartir la experiencia de sus predecesores, y más aún de la posibilidad de conocer personalmente la realidad del país que desesperadamente reclama sus servicios. El Ingeniero practicante siente que una vez que ha logrado egresar, su obligación es solo para consigo mismo. Tal vez nos domina, como lo dice el Ing Alberto Sarria, esta “...incapacidad de pensar en el bien común, antes que en el mero beneficio personal...”. Y recordar con Marco Tulio Arellano que “La Ingeniería contribuye más al desarrollo de los pueblos en la medida que sus profesionales la ejerzan haciendo oficio de Ingenieros más que como Ingenieros de oficio...”.

Nunca reflexionamos sobre lo que acontece cotidianamente en las escuelas. Acumulamos personalmente una buena dosis de experiencia, lo cual nos permite destacar en el campo profesional, pero este esfuerzo se pierde para la profesión cuando estos valiosos conocimientos ganados arduamente en la práctica profesional nos tienen que acompañar a la tumba.”

La preparación profesional no puede ser un mero enseñar a hacer, que facilite de inmediato el ejercicio profesional, en detrimento de una formación básica científica que permita el desarrollo futuro del profesional, permitiéndole adaptarse a las siempre cambiantes exigencias de una sociedad en permanente crisis de valores e identidad. Tampoco se puede orientar la enseñanza a convertir en investigadores de todos los aspirantes. La investigación exige cualidades y aptitudes especiales que no todos los aspirantes poseen. Investigar debe ser una opción, no una obligación.

El estudiante egresa dotado de un voluminoso diccionario profesional, cada vez mas lleno con la jerigonza de un avance tecnológico apresuradamente involucrado en los siempre cambiantes programas académicos, pero desconociendo las más simples reglas de la gramática profesional y más aún, desconoce por completo los métodos de una buena sintaxis y de la más elemental prosodia. Es así como se trata de hablar el idioma de la Ingeniería, con el obvio resultado de solamente emitir vacilantes balbuceos generados por las fallas expresadas anteriormente.
Este panorama no es un problema exclusivo de la profesión. ¡No! Lo es del país entero. Y es a las agremiaciones profesionales a quienes corresponde enfrentarlo. Simplemente hay que “ponerse los alpargates” y comenzar a pensar en la problemática de nuestros conciudadanos.

Para dar el contacto previo con el país, bastaría con establecer para la Ingeniería un periodo de servicio a la comunidad como requisito previo al grado. El mecanismo usado para lograr esta meta puede ser muy variado y dependerá de las escuelas. Y tal vez el resultado de este programa, que pone en contacto al egresado con la realidad del país, pueda devolver a la profesión el liderazgo que otrora ejercieron los ingenieros en la conducción del estado.

Pero por otro lado, los profesionales en ejercicio pueden tomar parte activa en la formación de los nuevos ingenieros. Aplicando el adagio de "...enseñar a pescar, no solamente servir el plato de pescado", no se trata de solventar los programas académicos con pequeñas donaciones de carácter ocasional, sino de "apadrinar" profesionalmente a un estudiante desde los primeros semestres de su carrera, apoyándolo en su desarrollo, compartiendo experiencias, facilitándole oportunidades de ver el mundo profesional, asesorando sus trabajos, abriéndole su biblioteca y brindándole su amistad.
El mecanismo propuesto, que podría propiciarse de manera voluntaria a través de las asociaciones de egresados y las agremiaciones profesionales, daría un tremendo impulso a la formación académica de los aspirantes a ingenieros, vincularía positivamente a los egresados con la universidad, manteniendo vivo el espíritu del estudio y redundando así en innegables beneficios para todos los interesados.

OTROS ARTICULOS PUBLICADOS

Comentarios Comentar Imprimir Imprimir
Germán Urdaneta H

Soy Ingeniero Civil de la Universidad de los Andes, egresado hace 50 años y por un lapso de 9 años fui Decano Académico de dos prestigiosas facultades de Ingeniería Civil en Bogotá.


INICIO LICITACIONES PRESUPUESTAR CONSTRUPEDIA PROVEEDORES REVISTAS SOFTWARE
CENTRO DE DESCARGAS INDICADORES TARIFAS PRECIOS SUSCRÍBASE PAUTE CON NOSOTROS

Av. Eldorado No. 82- 70
Teléfonos:
Soporte Técnico en Bogotá: (57 1)4255200 - Opción 2 y nuevamente 2
Soporte Técnico en el resto del país: 018000912101 - Opción 2 y nuevamente 2
Ventas: Bogota (57 1) 4255255 Ext. 1618 – 1224 – 1544 – 1571 / Cali (092) 6081800 Ext. 2238
Barranquilla: (095) 3696200 Ext. 5254 – 5217 / Medellín: (094) 3605300 Ext. 4263
Bucaramanga: (097) 6300273 Ext. 7620
Editorial: (57 1) 4255255 Ext.1411
Mercadeo: (57 1) 4255255 Ext.1246
Bogotá D.C. - Colombia
construdata@legis.com.co


COPYRIGHT © 2010 www.construdata.com LEGIS S.A.
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved