Museo Guggenheim Bilbao

Al someter a escáner esa maqueta, el programa informático generó las líneas maestras de todos los volúmenes. Al superponerse las superficies con los planos de estructura de los edificios, se obtienen los puntos y líneas de contacto. Estos datos, como ya está indicado anteriormente, son la fuente de información básica para el control dimensional en el proceso de fabricación de los sistemas específicos del edificio, tales como la estructura de acero, los revestimientos de titanio, cartón- yeso o vidrio, así como el corte automatizado de los demás materiales, como la piedra, por ejemplo.

La cimentación se ha realizado mediante 664 pilotes de diferente diámetro, de más de 14 metros de longitud media. En algunos casos, se ejecutaron con encamisado metálico al encontrarse en zonas de posibles corrientes subterráneas. Sobre estos pilotes y varias grandes losas de hormigón armado, se levantan las estructuras de acero laminado que configuran el esqueleto de los distintos núcleos del edificio. Sobre la estructura principal se proyectan una serie de estructuras metálicas mucho más complejas, tanto por sus extrañas formas como por su ubicación y dimensiones. Se definen, al menos, nueve estructuras metálicas no convencionales y de gran complejidad formal, soportes de los revestimientos exteriores e interiores, bajo nombres propios tan ilustrativos como Potem Zorro, Nemo, Flower, Beppo, Boot o Canopy. Se trata de verdaderos mecanos de volúmenes curvilíneos con los que se obtienen esas formas arquitectónicas tan particulares que recuerdan la proa de un barco de guerra o la visera de una  gorra de béisbol. EI revestimiento exterior de titanio que se coloca sobre ellas destaca aún más ese efecto espectacular y vanguardista, en contraste con las otras fachadas rectas del edificio que están acabadas en aplacados de piedra caliza o muros cortina.